Es probable que llegue un momento en tu carrera que caigas en una recesión. Los muros que puedas golpear podrían estar relacionados con tus objetivos de desarrollo profesional, el éxito como empresario individual, el plan de negocios o los cambios en el mercado. Es posible que tus ventas estén estancadas, la expansión esté demorando más de lo que planeabas o no estás logrando tus objetivos tan rápido como pensaste que lo harías. Estas depresiones pueden ser desalentadoras y como si se prolongaran para siempre.

Identificar los motivos de tu depresión y encontrar formas de salir de ella te ayudará a superar la meseta y volver a encaminar tus objetivos.

¿Son tus metas SMART?

SMART es un acrónimo mnemotécnico que generalmente se atribuye al concepto de Gestión por Objetivos de Peter Drucker. El acrónimo es una forma efectiva de establecer objetivos que se pueden alcanzar. Es posible que te encuentres en una depresión porque has perdido de vista tus metas, tus metas no se están cumpliendo al ritmo que anticipaste, o estás trabajando sin una visión clara en su lugar.

Para que tus metas sean alcanzables, cada una debe ser:

  • Específica
  • Medible
  • Realizable
  • Realista
  • Relacionada al tiempo

Cuando sus metas no son SMART, son más difíciles de lograr de manera oportuna. Si sientes que tus objetivos no se ajustan a los criterios enumerados anteriormente, es posible que debas volver a enmarcar tus objetivos y tu visión de cómo los alcanzarás. Tus objetivos deben ser específicos y claros para que puedan concentrarse en los pasos que deberás seguir para alcanzarlos.

Las metas que son medibles tienen “mini-metas” incrementales o pasos que cumples durante todo el proceso de trabajo hacia tu objetivo general. Por ejemplo, tu objetivo general puede ser aumentar las ventas. Un objetivo medible sería aumentar las ventas en un 10% durante el primer trimestre, donde harás un seguimiento de las ventas y los clientes potenciales para construir un flujo de ventas sostenible. Los objetivos alcanzables son realistas para tus recursos, conjunto de habilidades y marco de tiempo.

Los objetivos realistas son aquellos que se alinean con su plan de negocios, estrategia o visión general. Los objetivos relacionados con el tiempo tienen intervalos fijos, como las fechas de inicio y finalización. Por ejemplo, la meta SMART de hacer crecer a tu equipo con dos nuevas contrataciones en el próximo año tiene una fecha de finalización fija que te permite evaluar su progreso en todo momento.

Adaptándose a cumplir tus metas

Tener metas SMART puede ayudarte a evitar la depresión asociada con metas inalcanzables, pero no puedes predecir cada problema que pueda surgir. Aquí es donde la adaptación es clave. Tus objetivos pueden ser SMART a su valor nominal, pero también deben ser lo suficientemente flexibles para ser ajustados en respuesta a factores externos, como cambios en el mercado, nuevos competidores y cambios en los recursos disponibles.

Adaptar Tus metas para cumplir con Tus circunstancias actuales no significa que tengaS que desechar Tu plan y comenzar desde cero; más bien, debeS asegurarte de que las mediciones que tienes implementadas para realizar un seguimiento de tu progreso tengan en cuenta el estado actual de la situación.

Identificar la causa

Si bien no todas las mesetas son el efecto de alguna causa, es posible que puedas rastrear tu problema actual hasta algunos momentos catalíticos. La mayoría de las causas caen en una combinación de estas dos categorías: interna o externa. Una meseta de objetivos podría atribuirse a factores estresantes internos, como el exceso de trabajo, o pueden ser internos en el sentido de que el problema proviene de tu empresa.

Por ejemplo, una desaceleración en las ventas podría atribuirse a la falta de ancho de banda o capacidad para el desarrollo de nuevos negocios. Un factor externo podría ser un cambio en los enfoques regulatorios o un giro en el mercado de valores.

Incluso si no puedes identificar un momento en el tiempo en el que comenzó a cambiar tu impulso, el proceso de analizar y tomar conciencia de los eventos que lo han llevado a su depresión te ayudará a desenmarañar tu perspectiva. Si identificaste el problema como interno, tómate un tiempo para hacer una pausa y evaluar. Tu depresión puede ser un síntoma o un precursor de un problema mayor, como el agotamiento.

Replantear el problema

La depresión que estás experimentando puede estar arraigada en un problema de percepción en el que no ves los pequeños pasos que has dado y que actualmente estás tomando para alcanzar tus objetivos. Pon en marcha tu creatividad para ver tus objetivos de una manera nueva. Es demasiado fácil sentirse sobrecargado por la idea del fracaso y desmotivarse.

Resiste la tentación de rendirte y, en cambio, busca diferentes maneras de alcanzar tu objetivo. Encontrar una nueva fuente de inspiración o una forma innovadora de abordar el problema puede ser el impulso que necesitas para salir de la depresión y tener éxito.

Gana una nueva perspectiva

Algunas depresiones son predecibles. Si tu negocio es estacional, generalmente esperas tener una desaceleración en el crecimiento y las ventas durante las temporadas bajas, y tu plan de negocios debería trabajar alrededor de eso. Algunas caídas de negocios, especialmente los períodos de poca actividad de ventas, son temporales y se revertirán en el tiempo. Eso no significa que debas ignorarlos sin embargo.

Préstales su atención y apégate a métodos probados y verdaderos de promoción de ventas, como dirigirte a los datos demográficos establecidos en tu plan de negocios, en lugar de saltar a estrategias especulativas y de mayor riesgo.

Conclusión

Algún tipo de depresión es casi inevitable cuando eres un empresario o estás involucrado en un startup. Si bien es tentador sentir pánico o duplicar los esfuerzos, es importante tomarte el tiempo para evaluar tus metas y los pasos que debes tomar para alcanzar esas metas antes de tomar medidas drásticas.